Motivaciones para la práctica de deporte federado y del piragüismo en alumnos de primaria y secundaria.

*Manuel Isorna Folgar, *Antonio Rial Boubeta, *Raquel Vaquero Cristobal y *Fernando Sanmartín Zamácola *Universidad de Vigo, *Universidad de Santiago de Composgtela,*Universidad de Murcia,*CPI Progreso Catoira.

Resumen: El objetivo de este estudio fue medir el nivel motivacional para la realización de actividad física y deporte en general y más concretamente de piragüismo. Para ello, un total de 239 estudiantes (118 hombres y 121 mujeres) con edades comprendidas entre los 9 y los 17 años (media de edad: 12.33 ± 1.76 años) autocumplimentaron el cuestionario de Regulación de la Conducta en el Ejercicio Físico-2 (BREQ-2) y una versión en castellano del «Participation Motivation Inventory», a la cual se añadieron una serie de ítems relacionados con características propias del piragüismo. Se encontró que un alto porcentaje de alumnos practicaban deporte federado (sobre todo fútbol, baloncesto y piragüismo), siendo la mayoría de ellos hombres. Los alumnos federados presentaron valores más altos en la motivación intrínseca y la regulación identificada que los alumnos que no practican actividad física en su tiempo libre. También se halló que los alumnos de primaria presentan una mayor motivación que los de secundaria. Además se encontró que la mayoría de los adolescentes no tienen un único motivo para practicar actividades físico-deportivas, existiendo diferencias entre los practicantes de piragüismo y el resto de alumnos, puesto que los primeros dan más valor a aspectos como «estar en forma» y «tener un cuerpo esbelto y musculado».

Palabra clave: Nivel motivacional, educación física, práctica deportiva extraescolar, estudiantes.

1. Introducción

    A pesar de que numerosos estudios revelan que la práctica de actividad físico-deportiva moderada posee unos efectos positivos sobre la salud innegables, tanto a nivel físico como psicológico (American College of Sports Medicine, 2000) el sedentarismo se está configurando como un importante problema en la infancia y en la adolescencia (Blasco,1994).
    Aunque se da por supuesto que los niños ya realizan actividad física en la escuela, en sus clases de educación física, y que por lo tanto ya podríamos hablar de una niñez y 1ª adolescencia activa, esta suposición no está apoyada por la investigación empírica. Los datos procedentes de numerosos estudios informan que la actividad física realizada en el colegio, por sí sola, no es suficiente para promover beneficios saludables óptimos. Esto es debido a que los niños durante sus clases de educación física no dedican el tiempo suficiente a practicar actividad física (Castillo, Balaguer & Tomás, 1997). Parcel et al. (1987) encontraron que en una clase de 30 minutos de educación física, sólo se dedicaban 2 minutos a una actividad vigorosa. Por lo tanto, las clases de educación física son necesarias aunque no suficientes para mantener a nuestros niños/adolescentes saludables física, psicológica y socialmente; es por ello por lo que deben complementar la actividad realizada en el colegio con más actividad física a realizar fuera del colegio. Esto ha llevado a algunos investigadores a diferenciar entre práctica de actividades físicas dentro y fuera del colegio (Wold, 1995). Los trabajos que han estudiado los predictores de la actividad física han estructurado el análisis entre factores personales, sociales y ambientales (Sallis et al., 1992). Como factor personal más destacado se encuentra que la percepción de la competencia física o deportiva está asociada positivamente con la actividad física practicada por los niños y los adolescentes (Moreno, 1997). La intención de ser activo en el futuro ha sido relacionado consistente y positivamente con la práctica de actividad física (Biddle & Goudas, 1996). Otros factores personales, tales como la salud percibida y la forma física percibida, han mostrado ser importantes predictores de la participación de los niños en actividades físicas (Moreno, 1997).
    Entre los factores sociales recogidos en la literatura destaca la práctica de actividad física de los otros significativos, ya que se considera un predictor importante de la actividad física entre la gente joven (Van Der Horst, Paw, Twisk & Van Mechelen, 2007). La práctica de actividad física de los padres, de los amigos y de los hermanos está positivamente asociada con la práctica de actividad física de los adolescentes (Sallis, Prochaska & Taylor, 2000; Wuerth, Lee & Alfermann, 2004). Además, la facilidad para hacer amigos tanto dentro como fuera de la escuela y la posibilidad de estar con los amigos después del colegio, han aparecido asociadas con la práctica deportiva del adolescente (Wold, 1995). El acceso a instalaciones deportivas ha sido considerado un factor ambiental que está positivamente relacionado con la práctica de actividad física de los jóvenes de todas las edades (Zakarian, Hovell, Hofstetter, Sallis & Keating, 1994; García, 2006). Castillo y Balaguer (1998) encontraron que ser miembro de algún club deportivo está fuertemente asociado con altos niveles de práctica de actividad física en niños y adolescentes.

    Diversos estudios indican que los predictores de la práctica de actividad física difieren substancialmente según el género y se señala la necesidad de estudiarlos en los diferentes subgrupos de la población entre hombres y mujeres (Brustad, 1996).

    En la búsqueda de explicaciones tanto de la práctica deportivacomo del abandono de ésta se han propuesto diferentes teorías o modelos, cada cual enfatizando variables y mecanismos diferentes. Algunas teorías han enfatizado el aspecto psicológico o individual del sujeto, mientras que otras han reparado más en el componente social, vinculado al medio donde se desenvuelve el sujeto (Chillón, 2005). Muchos de estos modelos han sido desarrollados para adultos siendo luego extrapolados y aplicados a niños y adolescentes lo cual, para algunos autores, representa un error (Welk, 1999).

    Investigadores como Smith y Biddle (1999) y Hagger, Chatzisarantis y Biddle (2001) coinciden en señalar las teorías y modelos sociocognitivos como los más relevantes a la hora de explicar las conductas relacionadas con la salud y la actividad física. Los más difundidos son el modelo de Creencia de Salud de Maiman y Becker (1974), el modelo de la Teoría de la Conducta Planificada de Ajzen (1991), el modelo de Autoeficacia de Bandura (1986), el modelo Transteórico de Prochaska y DiClemente (1982), el de Participación en Actividad Física de Sonstroem (1988) o el Modelo de Conducta de Ejercicio, de Noland y Feldman (1984). Paralelamente a estos modelos generales, otros autores han planteado teorías que tratan de explicar el fenómeno de socialización de la práctica deportiva (Lewko & Greendorfer, 1988), estudiando la influencia que
ejerce la familia, los pares y la escuela en el ámbito del deporte. En particular, varias investigaciones concluyeron que los niños y los adolescentes son más propensos a ser físicamente activos cuando sus padres y sus amigos participan en actividades físico-deportivas de forma regular (Piéron, 2002), les impulsan a practicar (Biddle & Goudas, 1996) o incluso cuando practican deporte con ellos (Shroopshire & Carroll, 1997).

    Un análisis efectuado de la literatura publicada entre 1970 y 1998 realizado por Sallis, Prochaska y Taylor (2000), constatan una asociación significativa entre actividad física, el apoyo de los padres y/o de otras personas representativas para el sujeto, como sus hermanos y hermanas. Otro estudio de revisión efectuado sobre publicaciones más recientes (1998-2005) realizado por Van Der Horst et al. (2007) sirvió para poner de relieve también las influencias de la familia y los amigos en la práctica deportiva. Trabajos recientes como el de Romero, Garrido y Zagalaz (2009), han recalcado también que el hecho de llevar a un niño al club deportivo, de hacerlo socio y apoyarlo son factores que propiciarán la práctica de actividades físico-deportivas.

    Esta aproximación considera que para que los jóvenes deportistas mantengan o aumenten su motivación hacia la práctica deportiva debería llegar a conocerse cuáles son los motivos que les llevan a practicar deporte, en nuestro caso piragüismo. Precisamente el interés por conocer los motivos que llevan a los jóvenes a practicar deporte ha preocupado a gran número de autores que han diseñado investigaciones para identificarlos. Sin embargo, en la literatura no hemos encontrado estudios sobre piragüismo.

    Por otro lado, las investigaciones más recientes exponen que los jóvenes deportistas se acercan más al deporte por motivos intrínsecos que extrínsecos (Villamarín, Mauri & Sanz, 1998), así como la existencia de una clara relación entre la motivación y el rendimiento (García & Llames, 1992).

    Gill, Gross y Huddleton (1983), Gould, Feltz y Weiss (1985), Balaguer y Atienza (1994), González, Tabernero y Márquez (2000) y García (2006) destacan que los motivos son bastante similares para practicar diferentes deportes, así los más destacados y comunes serían: «mejorar el nivel», «estar físicamente bien», «divertirme», «hacer ejercicio», «mantenerse en forma», «aprender nuevos movimientos o habilidades», y «hacer nuevos amigos». Otros motivos valorados como menos importantes fueron: «satisfacer a padres o amigos», «ser importante y popular» y «sentirse importante» (Balaguer & Atienza, 1994; Villamarín et al., 1998), «ser famoso», «sentirse importante», «aceptar desafíos» y «eliminar tensión» (López & Márquez, 2001).

    En cuanto a las investigaciones que tienen como base teórica el clima motivacional tarea-ego (Roberts, 2001), destacar que, en general, los motivos que llevan a los niños a practicar deporte están orientados más hacia «la tarea» (se potencia el esfuerzo y destaca el dominio de la tarea y la mejora personal) y no a los resultados. Los niños practican por aprender, por divertirse, por estar en forma, por hacer nuevos amigos, por mejorar; mientras que los motivos orientados al ego se fomenta la comparación social y enfatiza la habilidad normativa tales como: los resultados, ganar, ser importante o popular, hacer aquello en lo que destacan. Por otro lado, las recompensas quedan en un lugar más secundario, sobre todo en las niñas (Klint & Weiss, 1987; Lázaro, Villamarin & Limonero, 1996). Es decir, los resultados de estos estudios dejan claro que los jóvenes se acercan más al deporte por motivos intrínsecos que extrínsecos. Por ello los entrenadores de equipos de iniciación deportiva, para satisfacer las demandas de los jóvenes, habrán de hacer hincapié en el desarrollo y mejora de habilidades básicas y específicas, así como en la diversión, dentro de sus programas de iniciación y entrenamiento.

    Debe ser competencia de todos aumentar los niveles e intensidad de la práctica de la actividad física de nuestros jóvenes en particular y de la población en general. Para ello debemos capacitar y formar a todos aquellos que tienen alguna responsabilidad directa con la población diana para así aumentar los índices de adherencia a la actividad física y al deporte; para ello sólo deben poseer el dominio técnico-táctico de la actividad concreta, sino también la capacidad para motivar a las personas y ayudarlas a descubrir y dirigir adecuadamente su motivación. Por tanto, el éxito profesional requiere poseer de conocimientos y una comprensión profunda de los factores motivacionales que dirigen la conducta y por otro de poseer los procedimientos y estrategias para crear un clima adecuado y positivo para aumentar la efectividad en el propio individuo y en los grupos.

    El objetivo de este estudio ha sido, por un lado, construir un cuestionario para investigar los motivos que son más significativos para que los alumnos/as de 4º, 5º y 6º de primaria y 1º, 2º, 3º y 4º de la ESO se involucren en la práctica del piragüismo como deporte extraescolar, es decir, examinar a nivel descriptivo las razones que determinan o podrían determinar la elección del piragüismo como actividad deportiva principal. Por otro lado, se midió el nivel motivacional para la realización de la práctica deportiva en general. Además, se estudió si existían diferencias entre géneros.

2. Método


2.1. Muestra

    La muestra estuvo compuesta por 254 escolares, aunque realizada la depuración «mising» la muestra resultante fue de 239 sujetos (118 hombres y 121 mujeres) pertenecientes a los colegios públicos de Catoira, Pontecesures y Pontedeume (Galicia) con edades comprendidas entre los 9 y los 17 años (media de edad: 12.33 ± 1.76 años). Todos los alumnos/as habían participado en algún programa de promoción-iniciación del piragüismo a través de sesiones programadas en sus centros educativos.

2.2. Instrumento

    Uno de los cuestionarios utilizados en esta investigación está basadoen la versión en castellano del «Participation Motivation Inventory» (Gill et al., 1983) presentada por González, Tabernero y Márquez (2000) al cual le añadimos ítems relacionados con características propias de los deportes náuticos: «me gusta relacionarme con la naturaleza», «me gusta la flora, fauna y paisaje del río»; y otros ítems relacionados con el atractivo físico: «me gusta tener un cuerpo atractivo y esbelto», «me gusta tener un cuerpo atlético con tono muscular»; e ítems relacionados con la influencia del profesor: «me lo sugiera mi profesor/ a de Educación Física». En este cuestionario los sujetos han de valorar la importancia de una serie de motivos por los cuáles practican o practicarían piragüismo. Para cada uno de los 39 ítems los sujetos responden si están «totalmente en desacuerdo», «en desacuerdo», «ni de acuerdo ni en desacuerdo», « de acuerdo» y «totalmente de acuerdo».

    El otro instrumento utilizado fue el Cuestionario de Regulación de la Conducta en el Ejercicio Físico-2 (BREQ-2), versión traducida al español (Moreno, Cervelló & Martínez, 2007) del instrumento denominado Behavioral Regulation in Exercise Questionnaire-2 (BREQ-2) (Markland & Tobin, 2004). Dicho cuestionario está compuesto por un total de 19 ítems, contemplando cinco factores que representan diferentes tipos de motivación. Desde el grado mayor de determinación, los tipos de motivación quedan ordenados del siguiente modo: regulación TABLA 1intrínseca (cuatro ítems; ej. «yo practico ejercicio físico o deporte porque creo que es divertido»); regulación identificada (cuatro ítems; ej. «yo practico ejercicio físico o deporte porque valoro los beneficios que tiene»); regulación introyectiva (cuatro ítems; ej. «yo practico ejercicio físico o deporte porque me siento culpable cuando no lo practico»); regulación externa (tres ítems; ej. «yo practico ejercicio físico o deporte porque los demás me dicen que debo hacerlo») y desmotivación (cuatro ítems; ej. «no veo por qué tengo que practicar ejercicio físico o deporte»); todos los ítems se responden a través de una escala tipo Likert cuyo rango va desde el valor 0 (nada verdadero) a 4 (totalmente verdadero).

2.3. Procedimiento de recogida de datos.

    La recogida de datos se realizó mediante un cuestionario anónimo que se autocumplimentaba en clase de educación física durante un período aproximado de una hora, durante la cual el profesor/a de educación física estaba presente.

2.4. Análisis estadístico.

    Con los datos obtenidos de las encuestas se realizó un análisis factorial exploratorio, utilizando para la extracción el método de Componentes Principales y una rotación Varimax. Como resultado se extrajeron siete factores que explicaban conjuntamente un 64.02% de la varianza total de los datos. Además la consistencia de la escala en su conjunto fue muy elevado (Alfa Cronbach=.956).

3. Resultados

    De los 239 sujetos de la muestra, 132 (55.2%) practicaban algún deporte federado (seis de los cuales practican dos deportes federados simultáneamente) y 107 (44.8%) no practicaban deporte federado.

    El 76.5% de los chicos encuestados practicaban algún tipo de actividad física y deporte, mientras que en las mujeres el porcentaje baja al 36.5%. En base a esto, se encuentran diferencias significativas en la práctica deportiva en función del género

    Al analizar los datos por deportes (tabla I) se halló que sin duda el fútbol es el deporte con mayor arraigo social entre los estudiantes (25.1 %), seguido del piragüismo (9.2%) y baloncesto (8.8 %).

Tabla 3En relación a los resultados del BREQ-2 no se encontraron diferencias de género, es decir, los alumnos y alumnas presentaban el mismo nivel de motivación (tabla II).

    Al comparar los datos en función de si el sujeto practicaba deporte federado o no, se encontraron diferencias significativas en cuanto a la motivación intrínseca (t=5.31, p<.001) y la regulación identificada (t=3.97, p<.001).

    Al dividir la muestra por franjas de edad en función de si los sujetos eran alumnos/as de primaria (N=136), entre los 8 y 12 años, o de secundaria (N=102), entre los 13 y 17 años, se hallaron diferencias significativas para la motivación intrínseca (t=3.63, p<.001), la regulación identificada (t=2.29, p<0.05) y la desmotivación (t=-2.056, p<.001); encontrándose que los alumnos/as de primaria presentan una motivación más alta para la práctica deportiva que los de secundaria.

    Los sujetos presentan unos niveles de motivación altos en los tres deportes más practicados (fútbol, baloncesto y piragüismo) no encontrándose diferencias significativas entre ellos (tabla III).Tabla 4

    Al comparar los datos en función de si el sujeto practicaba deporte federado o no, se encontraron diferencias significativas en cuanto a la motivación intrínseca (t=5.31, p<.001) y la regulación identificada (t=3.97, p<.001).

    Al dividir la muestra por franjas de edad en función de si los sujetos eran alumnos/as de primaria (N=136), entre los 8 y 12 años, o de secundaria (N=102), entre los 13 y 17 años, se hallaron diferencias significativas para la motivación intrínseca (t=3.63, p<.001), la regulación identificada (t=2.29, p<0.05) y la desmotivación (t=-2.056, p<.001); encontrándose que los alumnos/as de primaria presentan una motivación más alta para la práctica deportiva que los de secundaria.

    Los sujetos presentan unos niveles de motivación altos en los tres deportes más practicados (fútbol, baloncesto y piragüismo) no encontrándose diferencias significativas entre ellos (tabla III).

TABLA 2    Al analizar los motivos para la práctica del piragüismo (tabla IV) se encontraron diferencias estadísticamente significativas (p<.05) entre los practicantes de piragüismo y el resto de alumnos para los ítems 1 («me gusta estar sano/a»), 2  («quiero estar en forma»), 5 («me gusta competir»), 6 («me gusta pertenecer a un equipo/club»), 8 («me gusta hacer ejercicio físico»), 16 («me gusta tener un cuerpo atlético con tono muscular»), 22 («por tener un cuerpo 10»), 30 («me  gustan los deportes náuticos») y 39 («me gusta ganar»).

    En todos los casos las medias más altas corresponden a los escolares que practican piragüismo.

    Destacar finalmente la poca influencia que el profesor/a de educación física tiene en principio en la elección del deporte a practicar.

4. Discusión

    El porcentaje de participación de los estudiantes en el deporte federado se sitúa alrededor del 55%. Este porcentaje es mayor que el encontrado en otros estudios (Arruza & Arribas, 2001; Castillo & Giménez, 2011).

La captación debe realizarse en la edad anterior a la pubertad/ adolescencia (menos de 12 años), ya que tal y como podemos comprobar la motivación para la realización de actividad física o deportiva baja conforme aumenta la edad. La incorporación a los clubes deportivos de su entorno es fundamental puesto que influye en una mayor práctica deportiva y de ejercicio físico intenso, tanto en el grupo de los chicos como en el de las chicas (Sallis et al. 1992; Zakarian et al. 1994; Castillo y Balaguer, 2001).

    Es de destacar la escasa participación de las mujeres en la práctica física deportiva ya que sólo una de cada tres realizar actividad física o deporte, cifra que baja en la adolescencia. Estos datos son similares a los encontrados en otros estudios que han utilizado instrumentos de medición tan variados como encuestas (Craig, Goldberg & Dietz, 1996; Castillo & Balaguer, 2001; Nuviala & Nuviala, 2003) y la frecuencia cardiaca (Armstrong, Balding, Gentle & Kirby, 1990).

    En muchas culturas occidentales, el deporte y la actividad física son considerados como parte del ámbito masculino y ser atleta, a menudo, como un papel masculino más que femenino (McPherson, Curtis & Loy, 1989). Esto provoca que durante la niñez y la adolescencia los sujetos estén influenciados por distintos factores y agentes culturales destinados a la socialización a la actividad física y al deporte. Este proceso es mayor en los varones. De hecho, Greendorfer y Lewko
(1978) encontraron que en los muchachos el estímulo y la recompensa de estos agentes socializantes ejerce una influencia más fuerte que en las chicas.

    Al analizar los deportes más practicados, se encontró que un 25% de los encuestados juega al fútbol, alrededor de un 9% piragüismo y baloncesto, seguido por deportes como artes marciales, tenis, natación, gimnasia, tiro olímpico o baile.

    Cabe destacar la ausencia de la natación y el ciclismo, deportes que se situaban entre los más destacados en otros estudios (Parera & Solanellas, 1998; García, 2006); así como la presencia del piragüismo, deporte que no había sido recogido en ningún estudio nacional anterior, si bien es cierto que en los lugares donde están los centros escolares hay clubes de piragüismo con actividad nacional.

    En base a esto, encontramos que la instauración de las unidades didácticas en los centros educativos es fundamental para la captación temprana de los alumnos/as y su incorporación posterior a los clubes de piragüismo.

    Al analizar la motivación intrínseca, identificada, introyectada, externa y la desmotivación de los participantes, se encontró que no había diferencias de género, aunque los valores de los varones fueron en todos los casos ligeramente superiores. Estos datos son contrarios a los encontrados en estudios previos en los que se encontraba que los varones se caracterizaban por una mayor motivación extrínseca y una menor motivación intrínseca (Ferrer-Caja & Weiss, 2000; Gómez, Ruiz, García, 2009).

    Al analizar estos datos por edades, se encontró que los alumnos/as de Primaria presentaban una motivación más alta para la práctica deportiva que los de Secundaria. Esto corrobora estudios de Nuviala y Nuviala (2003) en la misma línea, constataron una diferencia de un 18% entre los practicantes de Primaria y de Secundaria en la provincia de Huelva.

    También se encontró aquellos sujetos que practican deporte presentaban unos niveles de autorregulación intrínseca e identificada mayores que los que no practican. Wang y Biddle (2001) encontraron que una alta competencia percibida por parte del sujeto se relaciona con una motivación intrínseca. Así mismo, se ha encontrado una relación entre la orientación a la tarea, el esfuerzo, una creencia de habilidad incremental y la motivación intrínseca (Li, Lee & Solmon, 2006). Así
pues, los sujetos que al practicar deporte se divertían o consideraban que el deporte es importante para su vida (salud, relaciones sociales), mostraban más interés, emociones positivas, estados psicológicos óptimos (flow), concentración, esfuerzo, rendimiento y, ante todo, intenciones de seguir practicando; mientras que la motivación menos autodeterminada puede provocar aburrimiento (Ntoumanis, 2001), infelicidad (Standage, Duda y Ntoumanis, 2005) y abandono deportivo (Sarrazin et al., 2002).

    Por otra parte, no se encontró diferencias en los valores de motivación en función del deporte practicado (fútbol, baloncesto o piragüismo).

    Son cuantiosos los estudios que asignan una importancia vital a las motivaciones en la participación de los jóvenes en el deporte (Gómez, referencia a la forma de interactuar de las variables sociales, ambientales e individuales, determinando la elección de una u otra actividad deportiva, la intensidad en la práctica de dicha actividad, la persistencia en la tarea y el rendimiento (Balaguer, 1994). Según Roberts (1992), se trata de un proceso individual bastante complejo en el que inciden diversas variables que interactúan entre sí.

    Las motivaciones para la práctica del piragüismo son distintas a otros deportes, siendo las más destacadas las relacionadas con «estar en forma», «tener un cuerpo esbelto» y por supuesto que les gusten los deportes náuticos.

    Carratalá y García (1999) obtienen como resultados de su estudio desarrollado con adolescentes deportistas y no deportistas, que los motivos que inducen a practicar actividades físico-deportivas son el mantenimiento y la mejora de la condición física y de su salud y el mejorar su imagen social, tanto de la estética corporal como el reconocimiento social. Este motivo de mejora de la salud, también resalta entre los resultados encontrados por Castillo y Balaguer (2001) junto a
motivos relacionados con la afiliación, como la diversión y el crear nuevos lazos de amistad o ver a sus amistades.

    Por su parte, Fraile & De Diego (2006) encontraron en estudio realizado con niños y adolescentes a nivel internacional que la mejora de la salud es el motivo más valorado, mientras que otros como el ganar tenían poca aceptación. Esta misma tendencia se encuentra en nuestro estudio. No obstante, encontramos grandes diferencias en los valores arrojados entre ambos estudios en el ítem «me gusta competir», ya que mientras que en el estudio realizado a nivel internacional se encontraba que los escolares le daban una escasa importancia, en nuestro estudio registró altos valores. Esto se puede deber al hecho de que el primer estudio fue realizado en participantes de deporte escolar, mientras que en la presente investigación eran piragüistas federados. De hecho, aquellos sujetos que no eran piragüistas obtienen valores muy inferiores.

    En España, los tres motivos más aludidos por la población en general, para hacer práctica deportiva son por hacer ejercicio físico, por la diversión que produce y por gustarle el deporte (García, 2006). Los dos primeros motivos también se sitúan entre los más citados por los piragüistas que conforman este estudio.

    La diversión y la mejora de las relaciones sociales, especialmente las amistades, son dos de los principales motivos que destacan Trigo (1990) y Pallarés (1998) en sus estudios con adolescentes a la hora de practicar actividades físico-deportivas, datos que concuerdan con los encontrados en este estudio. Otro de los motivos con gran importancia, es el gusto por practicar una determinada modalidad deportiva y el conseguir el dominio de esta (Armenta, Prieto & Morilla, 1993), ítem altamente puntuado por los piragüistas.

    Cruz (1997) a partir del análisis de diversos estudios extrae como conclusiones que la mayoría de los adolescentes no tienen un único motivo para practicar actividades físico-deportivas, algo que se ha comprobado en la actual investigación.

5. Conclusiones.

    Un alto porcentaje de alumnos practican deporte federado, siendo la mayoría de ellos hombres. Los deportes más practicados son el fútbol, el baloncesto y el piragüismo, encontrándose que la instauración de las unidades didácticas en los centros educativos es fundamental para la captación temprana de los alumnos/as y su incorporación posterior a los clubes de piragüismo.

    Se encontró que los alumnos que practican deporte presentan valores más altos en la motivación intrínseca y la regulación identificada que los que no practican actividad física en su tiempo libre. También se halló que los alumnos de primaria presentan una mayor motivación que los de secundaria.

    Además señalar que la mayoría de los adolescentes no tienen un único motivo para practicar actividades físico-deportivas, existiendo diferencias entre los practicantes de piragüismo y el resto de alumnos, puesto que los primeros dan más valor a aspectos como «estar en forma» y «tener un cuerpo esbelto y musculado.

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